Donde trabajamos

Bolivia es uno de los países más pobres de Sudamerica. A pesar de grandes avances en la lucha contra la pobreza estos últimos años, una gran parte de la populación sigue viviendo en pobreza. Unos 45% de la populación dispone de menos de US$ 3 al día, y una de cada cinco personas tiene menos de US$ 1.50 al día. Dentro del país hay importantes diferencias entre las regiones. Chuquisaca, donde se encuentra Sucre, y Potosí son los departamentos más pobres: los dos tercios de la populación viven por debajo de la línea de pobreza. Se añadan un alta tasa de mortalidad materna e infantil, malnutrición y falta de educación.

Sucre, Chuquisaca, Bolivien

Musuq Sunqu trabaja en Lajastambo, un barrio periurbano de Sucre. Sucre es la capital constitucional de Bolivia, pero la sede de gobierno se encuentra en La Paz. El centro colonial de la ciudad es parte del patrimonio cultural UNESCO, pero después de unos minutos de viaje solamente, la vista cambia. En los barrios periurbanos, que circundan a la ciudad, los más pobres viven en condiciones muy difíciles. Muchas familias no tienen ni água, ni luz en sus viviendas; camas y otros muebles son poco disponible. Muchas veces, estas familias  vinieron a la ciudad desde el departamento de Potosí o desde las partes rurales de Chuquisaca. En los últimos veinte años, la populación de Sucre casi se duplicó, llegando a unas 235’000 personas.

La esperanza de una vida mejor en la ciudad rara vez se realiza. Si bien el acceso a la educación y a los servicios de salud es mejor, el costo de vida más alto y la falta de fuentes de ingreso resultan en que muchas familias migrantes permanecen pobres. Muchos migrantes apenas saben leer y escribir y hablan el castellano con dificultad (en el campo se habla el Quechua). Sin calificaciones solamente encuentran empleos mal pagados, como ayudante de albañil, jornalero o empleada domestica. Muchas intentan ganarse la vida como microempresarios y venden verduras, frutas o  dulces en el mercado o en el centro de la ciudad.

Para asegurar que los niños de estas familias migrantes tengan la oportunidad para un futuro mejor, Musuq Sunqu trabaja en la educación y la salud. Nuestro objetivo es que todos los niños terminen la escuela secundaria. Para llegar a eso, los niños deben estar sanos y bien nutridos. Por eso los más pobres reciben un almuerzo nutritivo cinco veces por semana en el comedor escolar. En reuniones regulares, los padres de familia son sensibilizados a los temas de salud.

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Nutrición equilibrada gracias a las verduras de la huerta de Musuq Sunqu!

Ein Herz für Boliviens Kinder